Fragmentos tomados de las memorias de Manuel Belgrano

Propuesta para el debate en el aula

Fragmentos tomados de las memorias de Manuel Belgrano

y propuesta para debatir en el aula

 

-Sobre el motivo de sus memorias:

 

“Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contraído a sí mismos, y ni un solo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se imite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos.”

-Su vocación de hombre público y de patriota y la ponderación al conocimiento y su aplicación a la vida política

“Confieso que mi aplicación no la contraje tanto a la carrera que había ido a emprender, como el estudio de los idiomas vivos, de la economía política y al derecho público, y que en los primeros momentos en que tuve la suerte de encontrar hombres amantes al bien público que me manifestaron sus útiles ideas, se apoderó de mí el deseo de propender cuanto pudiese al provecho general, y adquirir renombre con mis trabajos hacia tan importante objeto, dirigiéndolos particularmente a favor de la patria.”

-En 1794 es designado para integrar la Secretaría de Consulado de Buenos Aires, inmediatamente denuncia las verdaderas intenciones de dicho organismo y de sus integrantes. Comienza a reflexionar respecto de algunas cuestiones referentes a la realidad de las colonias.

“Cuando supe que tales cuerpos en sus juntas, no tenían otro objeto que suplir a las sociedades económicas, tratando de agricultura, industria y comercio, se abrió un vasto campo a mi imaginación, como que ignoraba el manejo de la España respecto a sus colonias, y sólo había oído el rumor sordo a los americanos de quejas disgustos, que atribuía yo a no haber conseguido sus pretensiones, y nunca a las intenciones perversas de los metropolitanos, que por sistema conservaban desde el tiempo de la conquista.”

“En fin, salí de España para Buenos Aires: no puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el Rey para la junta que había de tratar la agricultura, industria y comercio, y propender a la felicidad de las provincias que componían el virreinato de Buenos Aires; todos eran comerciantes españoles; exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista, a saber: comprar por cuatro para vender por ocho, con toda seguridad”

“Por lo que después he visto, la Corte de España vacilaba en los medios de sacar lo más que pudiese de sus colonias, así es que hemos visto disposiciones liberales e iliberales a un tiempo, indicantes del temor que tenía de perderlas; alguna vez se le ocurrió favorecer la agricultura, y para darle brazos, adoptó el horrendo comercio de negros y concedió privilegios a los que lo emprendiesen: entre ellos la extracción de frutos para los países extranjeros”

“Mi ánimo se abatió y conocí que nada se haría en favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común”

-En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas, Belgrano nos ofrece su mirada profunda y crítica de la actitud de la burguesía de Buenos Aires:

“Fue la primera compañía que marchó a ocupar la casa de las Filipinas, mientras disputaban las restantes con el mismo virrey de que ellas estaban para defender la ciudad y no salir a campaña, y así sólo se redujeron a ocupar las Barrancas: el resultado fue que no habiendo tropas veteranas ni milicias disciplinadas que oponer al enemigo, venció éste todos los pasos con la mayor facilidad: hubo algunos fuegos fatuos en mi compañía y otros para oponérsele; pero todo se desvaneció, y al mandarnos retirar y cuando íbamos en retirada, yo mismo oí decir: "Hacen bien en disponer que nos retiremos, pues nosotros no somos para esto".”

“Confieso que me indigné, y que nunca sentí más haber ignorado, como ya dije anteriormente, hasta los rudimentos de la milicia; todavía fue mayor mi incomodidad cuando vi entrar las tropas enemigas y su despreciable número para una población como la de Buenos Aires: esta idea no se apartó de mi imaginación y poco faltó para que me hubiese hecho perder la cabeza: me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominación y sobre todo en tal estado de degradación.”

“Aquí recuerdo lo que me pasó con mi corporación consular, que protestaba a cada momento de su fidelidad al rey de España; y de mi relación inferirá el lector la proposición tantas veces asentada, de que el comerciante no conoce más patria, ni más rey, ni más religión que su interés propio; cuanto trabaja, sea bajo el aspecto que lo presente, no tiene otro objeto, ni otra mira que aquél: su actual oposición al sistema de libertad e independencia de América, no ha tenido otro origen, como a su tiempo se verá.”

-Su proyecto y el de los demás funcionarios:

“Como el Consulado, aunque se titulaba de Buenos Aires, lo era de todo el virreinato, manifesté al prior y cónsules, que debía yo salir con el archivo y sellos adonde estuviese el virrey, para establecerlo donde él y el comercio del virreinato resolviese: al mismo tiempo les expuse que de ningún modo convenía a la fidelidad de nuestros juramentos que la corporación reconociese otro monarca: habiendo adherido a mi opinión, fuimos a ver y a hablar al general, a quien manifesté mi solicitud y defirió a la resolución; entretanto, los demás individuos del Consulado, que llegaron a extender estas gestiones se reunieron y no pararon hasta desbaratar mis justas ideas y prestar el juramento de reconocimiento a la dominación británica, sin otra consideración que la de sus intereses.

Me liberté de cometer, según mi modo de pensar, este atentado, y procuré salir de Buenos Aires casi como fugado; porque el general se había propuesto que yo prestase el juramento, habiendo repetido que luego que sanase lo fuera a ejecutar; y pasé a la banda septentrional del río de la Plata, a vivir en la capilla de Mercedes.”

-Su incorporación a la lucha libertaria, su entrega. Acepta el desafío y pone por encima de su bien particular el bien general:

“La Junta puso las miras en mí, para mandarme con la expedición auxiliadora, como representante y general en jefe de ella; admití, porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que sólo quería disfrutar de la capital, y también porque entreveía una semilla de división entre los mismos vocales, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos, pues también me había persuadido que el partido de la revolución sería grande, muy en ello de que los americanos al sólo oír libertad, aspirarían a conseguirla.

El pensamiento había quedado suspenso y yo me enfermé a principios de septiembre, apuraron la circunstancias y convaleciente, me hicieron salir, destinando doscientos hombres de la guarnición de Buenos Aires, de los cuerpos de granaderos y pardos, poniendo a mi disposición el regimiento que se creaba de caballería de la patria, con el pie de los blandengues de la frontera, y asimismo la compañía de blandengues de Santa Fe y las milicias del Paraná, con cuatro cañones de a cuatro y respectivas municiones.

Salí para San Nicolás de los Arroyos, en donde se hallaba el expresado cuerpo de caballería de la patria, y sólo encontré en él sesenta hombres, de los que se decían veteranos, y el resto, hasta cien hombres, que se habían sacado de las compañías de milicias de aquellos partidos, eran unos verdaderos reclutas vestidos de soldados. Eran el coronel don Nicolás Olavarría y el sargento mayor don Nicolás Machain”

-Palabras para los poderosos:

“Cuando el interés general exige las atenciones de la sociedad deben callar los intereses particulares, sean cuales fueren los perjuicios que experimentases: este es un principio que solo desconocen los egoístas, los esclavos y que no quieren admitir los enemigos de la causa de la patria; causa a que están obligados cuantos disfrutan de los derechos de propiedad, libertad y seguridad en nuestro suelo, debiendo saber que no hay derechos sin obligaciones y que quién sólo aspira aquel, sin cumplir con éste, es un monstruo abominable, digno de la execración pública y de los mas severos castigos.

Exige por hoy el interés general que todos tomen las armas ara sostener esa misma causa, cuya justicia está apoyada en fundamentos incontrastables de derecho natural y divino, y de cuanto los hombres sobre éstos han establecido para su felicidad, y no hay razón para que no haya quien quiera exceptuarse del servicio, bajo cualesquiera pretexto, ni de distinción, ni de riqueza, único apoyo que ha tenido hasta ahora aquella, ni cualesquiera otro motivo que se quiera significar y que solo sea carga de los pobres miserables exponer su vida para que los poderosos se mantengan gozando tan vez del sudor de aquellos mismos.”

(De un bando dado en Jujuy en 1812)

-Por los niños que viven en la miseria:

“He visto con dolor sin salir de esta capital una infinidad de hombres ociosos en quienes no se ve otra cosa que la miseria y desnudez; una infinidad de familias que solo deben  su subsistencia a la feracidad del país, que esta por todas partes denotando la riqueza que encierra, esto es la abundancia; y apenas se encuentra alguna familia que este destinada a un oficio útil, que ejerza un arte o que se emplee de modo que tenga alguna mas comodidad en su vida. Eso miserables ranchos donde ve uno la multitud de criaturas que llegan a la edad de la pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto.

(…) a estas infelices gentes que acostumbradas a vivir en la ociosidad desde niños les es muy penoso el trabajo en la edad adulta y o resultan unos salteadores o unos mendigos; estados seguramente deplorables que podrían cortarse desde la infancia proporcionándoles una regular educación (…) Uno de los principales medios que se deben aceptar e este fin son las escuelas gratuitas, adonde pudiesen los infelices mandar a sus hijos sin tener que pagar cosa alguna”

-El pueblo y la educación:

“¿Como, como se quiere que los hombres tengan amor al trabajo, que las costumbres sean arregladas, que haya copias de ciudadanos honrados, que las virtudes ahuyenten a los vicios a los vicios y que el gobierno reciba el fruto de sus cuidados, si no hay enseñanza, y si la ignorancia va pasando de generación en generación con mayores y mas grandes aumentos?

Hubo un tiempo de desgracia para la humanidad en que se creía que debía mantenerse al pueblo en la ignorancia, y por consiguiente en la pobreza, para conservarle en el mayor grado de sujeción: pero esa máxima injuriosa al género humano se proscribió como una producción de barbarie más cruel”

-Educación y trabajo de la mujer:

“La Naturaleza nos anuncia una mujer; muy pronto va a ser madre, y presentarnos conciudadanos en quienes debe inspirar las primeras ideas, ¿y que ha de enseñarles, si a ella nada le han enseñado? ¿Cómo ha de desarrollar las virtudes morales y sociales, las cuales son las costumbres que están situadas en el fondo de los corazones de sus hijos?

(…) ved aquí un recurso para que trabajen tantos infelices, y principalmente el sexo femenino, sexo en este país,  desgraciado, expuesto a la miseria y desnudez, a los horrores del hambre y estragos de las enfermedades que de ella se originan, expuesto a la prostitución, de donde resultan tantos males a la sociedad”

Les proponemos, a la luz de estos fragmentos del pensamiento de Belgrano, establecer líneas de discusión y reflexión respecto de:

1-       Su opinión sobre ellos.

2-       Relación con la actualidad.

3-       Si piensan que podría aplicarse ese pensamiento a los problemas actuales y a cuáles.

4-       Que busquen alguna manera de expresar su opinión respecto de lo meditado y ofrecer su propia mirada en función de una problemática que consideren importante discutir y repensar en vista al Bicentenario de la Patria:

 

Reflexiones de los alumnos