Camino al Bicentenario

Materiales de trabajo y consulta

 

 

 

 

Un debate pluralista por el Bicentenario , por Mario Oporto

 

Diario Página 12- Martes, 26 de Mayo de 2009

 

OPINION

Un debate pluralista por el Bicentenario - Final del formulario

 Por Mario Oporto *

El Bicentenario es, sin duda, un acontecimiento saliente. Frente a una fecha tan trascendente como los 200 años de la Revolución de Mayo de 1810, surgen distintas miradas para el análisis: algunas se centran en el propio acontecimiento que se recuerda, otras se orientan al futuro. Hoy tenemos el desafío de pensar el Bicentenario en nuestra provincia, y pensarlo, a su vez, en el ámbito de la escuela.

Tal vez resulte tentador recordar el Bicentenario desde la historia misma de un hecho, pero la forma en que se recuerdan los aniversarios es una postura política, y eso también forma parte de la historia. Recordarlo es una responsabilidad política, y no conviene caer en la tentación del acontecimiento, porque eso significaría repetir la historia del Cabildo, la escaramuza municipal en un rincón poco poblado y periférico del imperio español, que generó un proceso que llevó a la independencia.

El Bicentenario debe ser mirado desde una perspectiva más amplia. No recordamos sólo aquel acontecimiento del Cabildo, sino que recordamos los 200 años de la emancipación americana. Aquel hecho ocurrido dos siglos atrás, el 25 de Mayo de 1810, se debe ubicar en un contexto más amplio: es un acontecimiento en sí mismo, pero forma parte de un hecho más ambicioso, como la emancipación de América. El continente era una unidad; al menos contenía estructuras estatales (los virreinatos) con ese rasgo; entre 1809 y 1810 esas estructuras se independizan y tratan de rescatar la unidad.

Pero también puede pensarse el Bicentenario como la historia de un fracaso: el fracaso de la unidad. Es que la independencia se alcanzó a costa de la unidad porque, hacia 1850, aquello que se pensó logrado en la batalla de Ayacucho, se había perdido en las guerras civiles, y aquellos ejércitos que habían luchado juntos para independizarse del imperio, habían caído en la órbita de otros imperios y peleaban entre sí por las fronteras ficticias en las que se había dividido este continente.

Lo cierto es que el resultado final de esa historia –a mediados del siglo XIX– fue la creación de países, independientes entre sí, más relacionados con Europa que entre ellos, en los cuales lograron crecer y desarrollarse sectores que vincularon su economía al mercado global. Los fundadores de la nacionalidad americana pensaron en la igualdad social, en la independencia nacional y en la unidad del continente, pero la derrota política hizo que el continente se resquebrajara en dos docenas de países, que la independencia nacional quedara debilitada y se transformara en dependencia económica, y que la desigualdad social no se resolviera.

El modelo educativo dio sustento a la construcción de la nacionalidad, aunque desde la división y el aislamiento. La escuela construyó la chilenidad, la argentinidad, la peruanidad, pero no pensadas como un todo. En 1810 no existían los nombres de las nacionalidades. Se era americano.

Hoy, a 200 años, debemos volver a pensar en esa cuestión si realmente anhelamos que nuestro destino de unidad sudamericana sea el futuro. El sistema educativo fue exitoso a la hora de crear los ritos de los próceres y de la nacionalidad, con sus símbolos, sus fiestas patrias, sus monumentos. Ahora la escuela tiene que asumir el papel de construir la conciencia de ese futuro, porque no concretaremos la unidad sudamericana si no construimos el pensamiento y la cultura de la unidad.

Si la nacionalidad argentina se construyó a través del sistema educativo, si la idea de libertad tuvo en la educación un papel fundamental en nuestro país, creo que la educación no puede ser ajena al ideal latinoamericano. Si la educación no está presente, es probable que esa idea sea más débil y mucho más trabajosa.

El Bicentenario es un buen momento para pensar nuestra realidad, pero no hay que avanzar sólo con dogmas o certezas. No se trata de cambiar una visión histórica por otra, sino de abrir un debate en el que se pueda mirar la historia desde otros aspectos –geográfico, cultural– y donde la escuela tiene mucho que hacer. Necesitamos un profundo debate en libertad, con amplitud y sin prejuicios. No sería bueno un Bicentenario restaurador, que sólo mire el pasado. No sirven las nostalgias nacionalistas, sino las visiones de futuro. Los grandes acontecimientos de la historia argentina y de Latinoamérica se sintetizan en la lucha por ingresar a la modernidad, pero desde una visión propia. Vale la pena este debate, y ampliar en nuestros alumnos y en nuestra población las miras del conocimiento. El Bicentenario debe ser un espacio de debate, de apertura, de pluralismo y democrático, no de imposiciones.

* Director general de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

Propuesta para el 20 de Junio

CAMINO AL BICENTENARIO DE LA PATRIA –

CENTENARIO ESCUELA NORMAL

 

 

PROPUESTA DE TRABAJO: 20 DE JUNIO DIA DE LA BANDERA

 

 

“La otra historia ha condenado a Manuel Belgrano a no ser. Belgrano no tiene día en el calendario oficial. El día de su muerte es el Día de la Bandera (…)

Manuel Belgrano, uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social, entre otras muchas cosas ha sido condenado a convertirse en una especie de Sastrecillo Valiente.

La operación es simple. Se trata claramente de un ideólogo de la subversión americana y no conviene que, desde la más tierna infancia, los niños aprendan a honrar la memoria de pensadores, innovadores y revolucionarios, portadores, como en este caso, de una coherencia meridiana entre sus dichos y sus hechos.”

Felipe Pigna en Los Mitos de la Historia Argentina

 

 

 

Dirección Departamental de Escuelas -

Escuela Normal

 

                           - Junio de 2009  -

 

PROPUESTA DE TRABAJO PARA LA CELEBRACIÓN DE 20 DE JUNIO

 

Estimados Colegas: acercamos esta propuesta de trabajo con el objeto de acompañarlos en las actividades a realizar en los distintos establecimientos por la celebración de un nuevo aniversario de la creación de la bandera.  Como en ocasiones anteriores, la propuesta contiene un marco teórico a modo de introducción general, luego  lineamientos o ejes sobre los cuales desarrollar el trabajo áulico y material de consulta.

INTRODUCCIÓN:

“La cultura es organización, disciplina del yo interior, conquista de la conciencia que permite comprender nuestro rol histórico, nuestros derechos y deberes.  Esto no ocurre por generación espontánea; esto se da en forma desordenada a través de la lucha social, o más o menos ordenada en función del avance de los intelectuales orgánicos y de la filosofía de la praxis. (…) 

“El hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación histórica y no naturaleza (…) Los hombres no valen solo por el peso, la estatura y la energía mecánica desarrollable por los músculos y los nervios, sino que valen especialmente en cuanto son espíritu, en cuanto sufre, comprenden, gozan, quieren o niegan.  Porque los que determina la acción política no es la estructura económica, sino la interpretación que se dé de esta y de las llamadas leyes que rigen su desarrollo”

Este espíritu se forma y se moldea en los diversos momentos de la vida; y una institución fundamental en este sentido es la escuela.   Miguel Etchegoyen  en Educación y Ciudadanía (en negrita,  Antonio Gramsci citado por el autor).

Cuando reciban este material ya nos habremos organizado para trabajar con miras a la celebración del bicentenario de la Revolución de Mayo.

 Un primer punto que creemos necesario poner en tensión es el referido a reconocer que la historia que celebramos en las fechas patrias corresponde a la creada por el Centenario, es decir, por los hombres y mujeres (aunque escasas), intelectuales, políticos, profesionales de la etapa de formación de la Argentina como Estado moderno. Esto implica reconocer que la construcción de dicha historia se debía corresponder necesariamente con su modelo político ideológico.  A partir de este reconocimiento podemos partir hacia el debate y la discusión de la construcción de un modelo de educación que, teniendo como fundamento un modelo político-ideológico de país, contribuya en la formación de ciudadanos comprometidos y constructores de la historia de la Argentina del Bicentenario.

Entonces la propuesta consiste en partir de esa historia, no de su desconocimiento, pero con una postura crítica. No se trata de romper con la historia, sino de resignificarla a la luz de la experiencia de los últimos 100 años de vida como país y de establecer las líneas de continuidad o de ruptura que surjan como necesarias; adoptar una conciencia instituyente a partir de lo instituido.

Un segundo punto sería evitar caer en los lugares comunes, es decir, presentar la historia como algo acabado sobre lo cual no es posible establecer debates sobre sus afirmaciones, ni puntos de continuidad con el presente.  Lo primero estaría dado en el error de presentar a los héroes como algo casi sobrenatural, sin errores ni contradicciones, desapasionados, desinteresados como con un toque de magia. Allí cabe aquella pregunta de un alumno: “¿Profe, por qué antes nacían tantos héroes y ahora ninguno?”  Lo segundo se confirma con la expresión de los propios alumnos respecto de que la escuela va por un lado y su vida por otro. Es decir, intentar presentar héroes e historias vivas que permitan a los alumnos comprenderse como sujetos históricos.

Dentro de la situacionalidad histórica, la vida cotidiana es el tiempo fuerte en que acontece la práctica docente. En el quehacer de todos los días se juega el tiempo micro de la historia de una institución, la escuela, que pone en el centro del acontecer cotidiano la práctica docente. En ella se constituyen los sujetos, docentes y alumnos como seres que hablan, viven y trabajan, en torno al conocimiento, representaciones y actitudes que los hacen protagonistas de una sociedad, una cultura, una época” Violeta Guyot (citada por Martín Aveiro en: La irrupción de la pedagogía de la liberación. 2006)

 

Aclarada esta intención pasamos a la propuesta de trabajo que consiste en recuperar la figura de Belgrano como un patriota sumergido en las profundas luchas externas e internas del proceso independentista, con una postura ideológica que lo lleva a asumir una posición política no siempre afín a otros contemporáneos, que es desconocido, combatido por el poder establecido,  pero profundamente comprendido por los sectores populares.

 

Líneas o ejes del trabajo áulico:

 

1-                  Belgrano  y sus ideas.

a)      Belgrano y la inclusión de los sectores populares.-

b)      Belgrano y la educación.-

c)       Belgrano y la reivindicación de la mujer.-

2-                  Belgrano y su participación en la lucha revolucionaria.

a)      La entrega al ideal libertario, consecuente con sus ideas.

b)      La figura del líder que interpreta y es interpretado.

c)       ¿El héroe hace la historia? ¿o la historia al héroe?

 

Sobre el primer punto se adjunta material que servirá para trabajar y reflexionar sobre el pensamiento de Belgrano.

Respecto del segundo acercamos algunas reflexiones producto de la experiencia del trabajo áulico y que pueden servirles como disparadores de debate y discusión.

Belgrano era un profesional de clase media alta acomodada, funcionario del virreinato con un alto reconocimiento de sus contemporáneos.  Su posición económica le posibilitó estudiar en Europa y escalar posiciones en la función pública. Sin embargo,  tuvo la sensibilidad social  necesaria que le permitió comprender la problemática de los sectores más desprotegidos y poseer un alto sentido de la justicia. Entonces, en función de esos intereses (su ideología) se pone al servicio de la lucha por la independencia, aún cuando eso supone arriesgar todo, hasta su fortuna personal (de hecho, muere muy pobre) Sería importante rescatar en este tiempo nuestro el valor supremo de las ideas, en una época en la cual, victimas del capitalismo salvaje, consumista e individualista, pareciera ser que lo único por lo que importa luchar es por el beneficio económico. Es mas aún, el hecho de que alguien posea mucho dinero lo convierte ante los ojos de los demás como alguien exitoso en la vida y digno de ser tenido como referente.

Proponemos, por último, poner en tensión los conceptos de líder y liderazgo, someterlos a la crítica basada en un doble sentido: por un lado, la condición de tener  la capacidad de interpretar en ideas las necesidades históricas de los sectores  (en este caso, sobre todo los excluidos) pero  también la condición de ser interpretado por esos sectores, de alcanzar el grado de significatividad orgánica (en el sentido gramsciano) que proporcione el apoyo de dichos sectores. En definitiva, reconocer como condición no solo la formación intelectual del desarrollo  de las ideas, sino la capacidad de lograr que las mismas contengan la capacidad práctica que permita que los destinatarios  sientan que son interpretados en ellas; aquí recurrimos de nuevo a Gramsci  en referencia al “núcleo de buen sentido” o a Paulo Freire respecto de “el inédito viable”.

A modo de apuntalar lo anterior podemos tomar como ejemplo el éxodo jujeño:

·                    Belgrano no era militar. ¿Por qué el pueblo confió en su estrategia?

·                    Belgrano venía precedido de derrotas. ¿Por qué  el pueblo confió en su posibilidad de triunfo?

·                    Belgrano no era reconocido por la clase dominante ni por el gobierno. ¿Qué podía darles a cambio de su solicitud de abandonar todo, quemar sus chacras y casas?

 

Materiales para propuesta 20 de Junio

Carta de Belgrano donando su sueldo para creación de escuelas.

“Excelentísimo Señor:

El honor con que V.E. me favorece al comunicarme los decretos de la Soberana Asamblea Nacional Constituyente en que se sirve condecorarme con un sable de guarnición de oro y lleve en la hoja grabada la siguiente inscripción: "La Asamblea Constituyente al benemérito General Belgrano", y premiar mis servicios, pero con especialidad el que acabo de hacer en la gloriosa acción del 20 del pasado en Salta, con la donación en toda la propiedad de cuarenta mil pesos señalados en valor de fincas pertenecientes al Estado, me empeña sobremanera a mayores esfuerzos y sacrificios por la libertad de la Patria. Pero cuando considero que estos servicios, en tanto deben merecer el aprecio de la Nación, en cuanto sean efectos de una virtud y fruto de mis cortos conocimientos dedicados al desempeño de mis deberes, y que ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensar con dinero sin degradarlos; cuando reflexiono que nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios públicos que el dinero o las riquezas, que éstas son un escollo de la virtud que no llega a despreciarlas, y que adjudicarlas en premio, no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás, haciendo que por general objeto de sus acciones subroguen el bienestar particular al interés público, sino que también parecen dirigidas a lisonjear una pasión seguramente abominable en el agraciado, no puedo dejar de representar a V.E. que sin que se entienda que miro en menos la honrosa consideración que por mis cortos servicios se ha dignado dispensarme la Asamblea, cuyos soberanos decretos respeto y venero, he creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de mi Patria, destinar los expresados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras en que se enseñe a leer y escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad hacia ésta y el Gobierno que la rige, en cuatro ciudades, a saber: Tarija, ésta, Tucumán y Santiago del Estero (que carecen de un establecimiento tan esencial e interesante a la Religión y al Estado, y aún de arbitrios para realizarlo) bajo del reglamento que pasaré a V.E. y pienso dirigir a los respectivos cabildos con el correspondiente aviso de esta determinación, reservándome el aumentarlo, corregirlo o reformarlo siempre que lo tenga por conveniente. Espero que sea de la aprobación de V.E. un pensamiento que creo de primera utilidad, y que no lleva otro objeto que corresponder a los honores y gracias con que me distingue la Patria.

Dios guarde a V.E. muchos años.

 

Manuel Belgrano
Jujuy, 31 de marzo de 1813”

 

Reglamento para las escuelas del Norte

 

Reglamento que deberá regir para las escuelas de Tarija, Jujuy, Tucumán, y Santiago del Estero.

 

Art. 1. (...) Habiendo destinado los cuarenta mil pesos fuertes que me concedió en premio la Asamblea Constituyente)...) para que con sus rentas se doten cuatro escuelas, (...) le señalo a cada una de ellas el capital de diez mil pesos para que del rédito anual de quinientos se le paguen cuatrocientos pesos del sueldo al maestro y los ciento restantes se destinen (...) para los niños de padres pobres (...).

Art. 3: - La provisión de estas escuelas se hará por oposición. El Cabildo (...) nombrará dos sujetos de los más capaces e instruidos del pueblo, para que ante ellos, el vicario eclesiástico y el procurador de la ciudad de verifique la oposición públicamente.

Art. 4: - Cada tres años podrá el ayuntamiento abrir oposición y convocar opositores si lo tuviere por conveniente (...).

Art. 5: - Se enseñará en estas escuelas a leer, escribir y contar, la gramática castellana, los fundamentos de nuestra sagrada religión, y la doctrina cristiana (...) los primeros rudimentos sobre el origen y objeto de la sociedad, los derechos del hombre en esta y su obligación hacia ella y al gobierno que la rige.

Art. 6: - Cada seis meses habrá exámenes públicos a presencia de los mismos individuos ante quienes se verifique la oposición. A lo jóvenes que sobresalgan se les dará asiento de preferencia, algún premio o distinción de honor, procediéndose en esto con justicia.

Art. 8: En las funciones del patrono de la ciudad, el aniversario de nuestra regeneración política y otras de celebridad, se le dará asiento al maestro en cuerpo de Cabildo, reputándose por un padre de la patria.

Art. 9: - Todos los días asistirán los jóvenes a misa conducidos por su maestro; al concluirse la escuela por la tarde rezarán las letanías a la virgen, teniendo por patrona a nuestra Sra. de Mercedes. El sábado a la tarde rezarán un tercio de rosario.

Art. 11: - Los que escriban, harán sólo dos planas al día y ninguna pasará de una plana de cuartilla. El tiempo sobrante después de la plana, se destinará a que lean libros, aprendan la Doctrina Cristiana, la Aritmética y la Gramática Castellana.

Art. 15: - Sólo se podrá dar de penitencia a los jóvenes el que se hinquen de rodillas; pero por ningún motivo se les expondrá a la vergüenza pública, haciendo que se pongan en cuatro pies, ni de otro cualquier modo impropio.

Art. 16: - A ninguno se le podrán dar arriba de seis azotes por defectos graves; y sólo por un hecho que pruebe mucha malicia, o sea de muy malas consecuencias en la juventud, se le podrán dar hasta doce, haciéndolo esto separado de la vista de los demás jóvenes.

El maestro procurará con su conducta y en todas sus expresiones y (...) modos inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional que les haga preferir el bien pública al privado, y estimar en más la calidad de americano que la de extranjero.

Art. 18º: El maestro procurará con su conducta y en todas sus expresiones y modos inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, incitación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en le comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de americano que la de extranjero

Art. 19: - El maestro tendrá gran cuidado en que todos se presenten con aseo en su persona y vestido; pero no permitirá que nadie use lujo aunque sus padres puedan y quieran costeárselo.

Art. 21: - Los ayuntamientos cuidarán de la puntual obediencia de este reglamento y de todo lo relativo al buen orden y adelantamiento de estas escuelas, a cuyo efecto los regidores se turnarán por semana para visitarlas y reprender a los maestros de los defectos que adviertan.

 

Jujuy, 25 de Mayo 1813.

Manuel Belgrano

 

Una entrevista a Belgrano, por Felipe Pigna


 

CRONICAS DE LA HISTORIA - REPORTAJE A MANUEL BELGRANO |
El hombre que pensó un país justo

 

Mediante la técnica del reportaje imaginario, Felipe Pigna hace hablar a Manuel Belgrano en primera persona. Los textos son extractos de escritos publicados en informes del prócer al Consulado o artículos periodísticos de El Telégrafo Mercantil y el Correo de Comercio.


Manuel Belgrano, el primer economista argentino y uno de los intelectuales más lúcidos de la Revolución de Mayo, nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Estudió en el Colegio de San Carlos y luego en España, en las Universidades de Valladolid y Salamanca. A partir de entonces no dejó de deslumbrar e incomodar, según los casos, a sus contemporáneos. En 1794 fue nombrado al frente del Consulado, un organismo virreinal que se ocupaba teóricamente de fomentar la actividad económica por estas tierras.

Belgrano, imbuido de las teorías políticas y económicas más avanzadas de su época, intentará por todos los medios diversificar la economía local, esencialmente ganadera, impulsando la industria, la agricultura y el comercio interregional. Tuvo que enfrentar poderosos intereses que se aferraban a un modelo arcaico que los beneficiaba y que boicotearon sus iniciativas progresistas. Como un Beethoven que sabe que está haciendo lo correcto y que algún día lo entenderán, Belgrano dejó plasmado en innumerables escritos un plan de país para que algún día alguien lo tome en cuenta y, sobre todo, tenga el coraje político de aplicarlo.

Las bases de ese plan podrían sintetizarse en el impulso ilimitado de la educación general y especial, dándole un gran impulso a la educación técnica; en la promoción de la actividad industrial; en la aplicación de un justo reparto de tierras para promover la agricultura y evitar los latifundios improductivos, pasto fácil de la especulación, y finalmente, pero sobre todo, la búsqueda de la equidad social y la igualdad de oportunidades. Quizás estas palabras preliminares a este reportaje basado en textos escritos originales de Manuel Belgrano, sirvan para entender por qué cierta historia ha querido condenar a Belgrano a ser sólo el "padre de la Bandera", aspecto no menor, para dejar de lado al hombre que pensó un país distinto y mejor para todos. Aún estamos a tiempo de conocerlo y reconocerlo.

¿Cómo fueron sus años formativos en Europa?


Como en la época de 1789 me hallaba en España y la revolución de Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre fuere donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente.

¿Cuál fue su sensación al asumir la secretaría del Consulado allá por 1794 y enterarse de quiénes eran sus compañeros?


No puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el Rey para el Consulado. Todos eran comerciantes españoles, exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista, a saber: comprar por cuatro para vender con toda seguridad a ocho. Mi ánimo se abatió, y conocí que nada se haría en favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común. Sin embargo, ya que por las obligaciones de mi empleo podía hablar y escribir sobre tan útiles materias, me propuse echar las semillas que algún día fuesen capaces de dar frutos.

Pero para lograr este objetivo hay que apoyar al trabajador del campo... ¿Qué propone al respecto?


He visto con dolor, sin salir de esta capital, una infinidad de hombres ociosos en quienes no se ve otra cosa que la miseria y desnudez; una infinidad de familias que sólo deben su subsistencia a la feracidad del país, que está por todas partes denotando la riqueza que encierra, esto es, la abundancia; y apenas se encuentra alguna familia que esté destinada a un oficio útil, que ejerza un arte o que se emplee de modo que tenga alguna más comodidad en su vida. Esos miserables ranchos donde ve uno la multitud de criaturas que llegan a la edad de pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto. Esta claro que la solución pasa por entender que la lana, el algodón, otras infinitas materias primeras que tenemos, y podemos tener con nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia a estas infelices gentes que, acostumbradas a vivir en la ociosidad, como llevo expuesto, desde niños, les es muy penoso el trabajo en la edad adulta, y son y resultan unos salteadores o unos mendigos. He propuesto la creación de un fondo con destino al labrador ya al tiempo de las siembras como al de la recolección de frutos, porque la importación de mercancías que impiden el consumo de las del país o que perjudican al progreso de sus manufacturas, lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación.

Se habla mucho de la necesidad de una moneda sana, ¿cuál es el rol de la moneda en la economía?


La moneda por sí misma, no es riqueza pero es una prenda intermedia y una verdadera letra de cambio al portador que debe pagarse en cambio de frutos de la Agricultura o de las obras de la industria. Si estos frutos o estas obras faltan o no alcanzan, habrá pobreza con mucho dinero; si son abundantes, habrá riqueza con poco dinero: así pues, una nación es pobre con una cantidad inmensa de metales, entre tanto que otra florece sin otros recursos de prosperidad que su agricultura; y no obstante no hace mucho tiempo se creía que las minas enriquecían los estados que las poseían.

¿Cómo ve a la sociedad argentina? ¿Cree que la desigualdad social traerá conflictos sociales en el futuro?


Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. Existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las Leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesario como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por la concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa, es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad. El imperio de la propiedad es, el que reduce a la mayor parte de los hombres, a lo más estrechamente necesario.

¿Qué consejo les daría a los futuros argentinos?


Es preciso que despertemos de la inacción, que sacudamos el yugo extranjero, y que tengamos presente que a nuestra inercia debe este su preponderancia, y que la Nación está abatida con tanto desdoro: apliquemos todos a buscar los medios de sacarla de este estado con todas nuestras fuerzas siguiendo los pasos de la naturaleza esta madre sabia, que ha depositado en cada país una riqueza para que trabajando el hombre lo haga poderoso y fuerte contra quien lo quiera oprimir.

 

 

La otra historia de Belgrano

“Manuel Belgrano, junto a San Martín, son considerados por la historia y gran parte de la sociedad como los mentores de la patria argentina, Pero, a divergencia del Libertador, Belgrano es casi un desconocido.

Su mayor gloria, la creación de la Bandera Nacional, empañó injustamente su gran obra política. Pensador brillante, economista sagaz, sus originales y profundas ideas sobre educación lo hicieron precursor de la educación popular. Y por la preocupación por el medio ambiente, un adelantado en el campo de la ecología

Además de su brillante capacidad política es un gran intelectual que en contra de sus ideas se hace soldado por exigencias del momento histórico”. (Julián Antonio en Belgrano para Jóvenes principiantes)

 

Uno de los grandes interrogantes es que: ¿Por qué un hombre con grandes ideas y de una significativa sensibilidad social ha pasado a la historia por lo que no fue?

 

 

“Muchos dirán  que nosotros, Los Hombres de Mayo, por mirar al

Cielo tropezamos con las piedras, y quizás tengan razón.

Dos cosas, sin embargo, teníamos claras: nuestras raíces se

Nutren en el suelo americano y no se puede construir desde la

Dificultad, sino desde el sueño.

 

Un árbol hunde las raíces en la tierra y se eleva buscando el sol.

La patria es como ese árbol. No se puede construir sin amar el suelo.

Allí está nuestro alimento. Tampoco se debe dejar de mirar

Hacia el cielo: allá esta lo que queremos ser.

 

Me recuerdan por haber creado una

Bandera, y una bandera es poca cosa

O mucho, según se mire. Puede servir

Para unir o para separar. Lo que

Importa son los ojos con que la miremos.

Ojos del alma con raíces en la tierra.

Ojos que buscan el celeste y blanco

De un cielo posible.

 

Esta es la historia de

Mi búsqueda...”

           

                                   MANUEL BELGRANO

 

                                       

 

La Otra historia de Manuel Belgrano

 

Manuel nace en Bs. As., una aldea de no más de cien manzanas, habitada por unos pocos miles de personas de los más diversos orígenes.

El era el cuarto de 9 hijos de Don Domingo Belgrano, un genovés  y de doña Josefa Gonzales, criolla hija de españoles.

Como todo hijo de una familia de buena posición, Manuel ingresa en el Colegio San Carlos, donde se acerca a las letras y la ciencia. 

Una noche escuchó una conversación entre su papá y su mamá: el año próximo Francisco y Manuel viajarían a España. Su padre quería que se preparen para manejar los negocios familiares.

Manuel se dijo a sí mismo “me queda poco tiempo”, tenía 15 años.

El día llegó y Manuel solo pidió una cosa antes de irse:

- “Padre, antes de partir, ¿puedo plantar un árbol en el patio?”

El padre se sorprendió:

- ¿Un árbol?, ¿para qué?

- Quiero ver cómo crece - le contestó-.

 

  Después de plantar el árbol le dijo:

-Ya está, ahora a crecer.

 Y luego junto a su hermano mayor y con solo 16 años partió para España donde tenía que estudiar en una de las universidades más prestigiosas: Salamanca.

 

       Manuel se iba muy triste, en silencio lloraba, no quería irse, pero debía obedecer a sus padres, él quería su tierra y pensaba que aquí también podría estudiar, hacer algo por ella y ser feliz.

        Cuando llegó a la universidad, por primera vez desobedeció a sus padres y no estudió comercio. El quería estudiar filosofía, política. Además, como las noticias de Europa a América tardaban tanto, cuando sus padres se enteraran ya habría pasado mucho tiempo y él seguiría estudiando lo que quería.

         A los 20 años, su asombrosa forma de hablar, su inteligencia y especialmente su humildad provocaban la admiración de todos. A él no le interesaban los elogios, estudiaba, leía y seguía soñando como cuando tenía 9 años, sólo que ahora ya tenía otros elementos porque era más grande.

Sus sueños empezaron a tener sus frutos cuando comenzó a leer los principios de la Revolución Francesa que hablaban de “libertad, igualdad y fraternidad” y esas ideas se apoderaron de él. Pensaba: “Algo está cambiando, no se puede privar a los hombres de disfrutar de los derechos que Dios y la naturaleza les dio, no se puede privarlos de su libertad y tenerlos como esclavos. Solo pienso en mi tierra, en mis vecinos, en mis amigos, cuando se enteren que en el mundo están siguiendo ideas para que ellos sean libres y vivan felices.

A los 23 años recibió el título de abogado y empezó a interesarse por la economía. Pero sigue con sus sueños y sus nuevas ideas, iba a trabajar por el comercio, por la economía, pero para que le sirva a toda la gente, no sólo a algunos. Decía: “La economía y el comercio deben estar al servicio del bien público y el progreso”.

 

Manuel vuelve a casa

Cuando vuelve a su casa, después de abrazar a su mamá, lo primero que hace es ir a ver el árbol, estaba grandísimo, lo abraza y allí se sienta a pensar.

Los padres estaban preocupados, porque Manuel había cambiado y estaba como rebelde, ya no les hacía tanto caso, ni hacía solo lo que ellos querían, él ya pensaba por sí mismo y pensaba diferente a sus padres.

 

Manuel comienza a hacer realidad sus sueños

Cuando asume su puesto en el Consulado lo primero que dice es “Nuestro deber no solo es fomentar el comercio sino la educación de los hombres y las mujeres”.

Por ellos fundó la escuela de Matemática y de Náutica. El decía: “Los niños y jóvenes son los que necesitan educarse”, y los demás le preguntaban quién iba a pagar la educación de todos. Manuel contestaba: “Los ricos deben aportar para la educación de los pobres. Si la gente no progresa, no progresa la ciudad.”

Llega un momento en la vida de Manuel en que su salud no es buena, constantemente está enfermo y muchos de sus proyectos son anulados: le cierran escuelas, comedores de huérfanos, sus amigos tratan de que no se preocupe tanto porque él esta enfermo. Pero Manuel no puede porque había soñado desde niño con todo esto y  ahora algunos, a quienes les interesa que la gente sea ignorante, le boicotean sus proyectos.

En los meses que estuvo en reposo deja el Consulado y comienza a escribir, donde expresa sus ideas. Y se dedica al periodismo, pensaba que con un periódico se podía enseñar.

Cuando ocurrió la revolución de mayo, no estaba de acuerdo en que solo participaran algunos, entonces se retiro. De todas formas lo nombraron vocal de la Primera Junta y, aunque estaba sorprendido de su nombramiento, aceptó, para desde ese lugar poder trabajar por el bien común  que era lo que más le importaba.

 

Manuel pasa a ser militar

Como Paraguay no había aceptado la revolución, le pidieron a Manuel que fuera a convencerlos. No quería aceptar porque no era militar, pero una vez mas pensó: si mi patria me necesita debo hacerlo aunque no quiera.

Primero fue Paraguay, luego Salta, mas tarde el Alto Perú y si bien no todos fueron triunfos, y muchos lo criticaron por esto, estaba convencido de que debía pelear por su patria e hizo todo lo posible por la liberación de América.

Mientras se desempeñaba como militar, aunque no lo era, fundaba escuelas, ése era su mayor anhelo, estaba convencido de que si todos los niños y jóvenes se educaban, la patria crecería.

 

Manuel crea la bandera

Instalado en las barrancas del río Paraná, a la altura de Rosario, para detener el avance de los españoles, Manuel les dice a sus soldados que les faltaba algo. Y los soldados le contestan: “Municiones, coraje, comida”. Y el responde:” - Algo que nos identifique como grupo”  Los soldados no le entendían. “Necesitamos una bandera”, les dijo, “porque una bandera nos va a dar identidad y será nuestro estandarte para la libertad y la felicidad”.

Y por fin Manuel empezaba a cumplir sus sueños el 27 de febrero de 1812. La izaron junto con sus soldados y juraron defenderla hasta morir.

Manuel estaba feliz y sólo decía. “no saben lo que significa tener una bandera”.

 

Manuel enferma y muere

A los 49 años dejó el norte y el ejército; y volvió a Buenos Aires, parecía un viejo, estaba enfermo y ya no tenía fuerzas para seguir luchando, ni siquiera tenía plata para pagarle al doctor que lo atendía, entonces le ofreció su reloj para pagarle. “Es todo lo que tengo”, el médico no se lo aceptó y solo le dijo:- “No tengo bienes materiales pero sigo teniendo los mismos sueños de cuando tenía 9 años: cierro los ojos y veo a la gente, mi gente, mis amigos, viviendo en una tierra libres y felices”.

A poco de cumplir 50 años, Manuel murió y casi nadie asistió a su funeral, pero a él no le hubiese importado, porque él estaba preparado para el sacrificio y los sueños.