El Compromiso Social de los Jóvenes

El reloj de sol, símbolo en Concordia que recuerda a los desaparecidos de nuestra ciudad.
El reloj de sol, símbolo en Concordia que recuerda a los desaparecidos de nuestra ciudad.

Recurrentemente García Márquez vuelve en sus escritos a la cuestión de la memoria, a la necesidad de llamar a las cosas por su nombre para que existan. Lo sostiene al hablar de un mundo reciente donde “(...) muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo...”.  Ese mismo mundo que será atravesado por una enfermedad, que no era inédita en los pueblos, la enfermedad del insomnio: “Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a las jefes de familia para explicarles lo que sabía sobre la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara (...) Fue Aureliano quien concibió la fórmula que había de defenderlos durante varias meses de las evasiones de la memoria. (...). Un día estaba buscando el pequeño yunque (...) y no recordó su nombre. Su padre se lo dijo. Aureliano escribió el nombre en un papel (...)  Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido (...)  Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fue más explícito. (...) Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita."

Jorge Emilio Papetti.
Jorge Emilio Papetti.

Es esta necesidad de recuperar la memoria, de explicitarla, de preservarla, el eje de esta experiencia pedagógica. 

Parte de un interrogante que insistentemente nos interpela: cómo llevar adelante la enseñanza de la historia reciente.  Es decir, hablar de memoria y hablar de historia casi paralelamente. De memoria que no puede ser tal si primeramente no la explicitamos, ya que nadie puede recordar lo que nunca existió: “(...) muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo...” De esta historia, este pasado reciente, que para tantos aferrados a una visión conservadora y nada inocente, y justamente por lo reciente,  no tiene permiso de ser historia todavía. Se trata de la historia de nuestro pueblo en las décadas del 60 y 70, los procesos interrumpidos por la Dictadura y el terrorismo de Estado.

Por un lado, el desafío para esta historia de escasos treinta años de ser recordada, tener identidad.  Con autorización para hablar y ser, en todas sus dimensiones, sin recortes ni censura, tanto de los hechos como de los distintos grupos sociales que la protagonizaron.   La necesidad de no convertirse también en la figura del desaparecido, encontrando la fórmula “que había de defenderlos de las evasiones de la memoria”.

Por otro lado, hacer que esta historia tuviera sentido para los jóvenes, nuestros alumnos, sin transformarla en un mero conocimiento escolar -en el peor sentido de la expresión-,  oponiéndonos a que se transforme en un conocimiento como tantos otros que la escuela aborda que sólo sirven para la escuela y pierden significado fuera de ella, porque no establecen relación con la vida de cada uno. “(...) viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita"



 

Los diarios de la época reflejaban el compromiso social de estos jóvenes
Los diarios de la época reflejaban el compromiso social de estos jóvenes

“...memorizar... (...) el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria...que les resultaba menos práctica pero más reconfortante. ”

Nuestra propuesta pretende dar identidad a esas voces y promover esas otras representaciones que hoy circulan por la sociedad, porque son miradas que se niegan a ser olvidadas.



 

Raúl Caire y Lucy Rodríguez
Raúl Caire y Lucy Rodríguez

Como parte del proyecto de investigación y en la construcción del problema “la supuesta falta de interés y compromiso de los jóvenes”, una de las variables a trabajar,  como pregunta al problema, es la recuperación de testimonios de vida de jóvenes que vivieron en la etapa histórica del recorte del trabajo, década del 60 y 70.  Surge de los mismos alumnos el interés por las preguntas referidas a aquellos jóvenes que tuvieron un compromiso social real y que hoy no están.  Que les pasó, por qué, que hacían, cuales eran sus sueños, con quienes compartían esos sueños, su vida escolar, sus amigos.  Luego, ¿tuvo algo que ver su compromiso social y político con sus desapariciones?  ¿Qué efectos tuvo ese hecho sobre los demás jóvenes?  ¿Tiene ese hecho algo que ver con el desinterés y desencanto de los jóvenes de hoy?

En este espacio se irán subiendo los avances que se vayan produciendo en el trabajo de investigación llevado adelante por los alumnos, recuperando las voces, haciendo aparecer las imágenes, algunas hasta hoy solo conocidas en pequeños grupos familiares.  

 

Pero fundamentalmente queremos reiterar la invitación  a todos aquellos que quieran sumar su testimonio personal en forma de narrativa a la página.

Testimonio Maria Ema Papetti

La historia en palabras

 

       Narrativa de María Ema Papetti – Concordia, agosto de 2008.      

              

 “Mi nombre es María Ema Papetti,  tengo un hermano, Jorge Emilio Papetti, que está desaparecido desde la dictadura de 1976.

En ese momento estaba haciendo el servicio militar obligatorio, le faltaba un mes para salir, le iban a entregar la medalla al mejor soldado, lo sacaron de formación, lo detuvieron delante de todos sus compañeros, era dragoneante (soldado de reserva), tenía 23 años, estudiaba geología en La Plata (cursaba el 5to año) y trabajaba.

 

 En ese momento, el país estaba en una situación crítica en lo económico, pierde el trabajo y vuelve a Concordia a hacer el servicio militar.  Él, al tener 23 años, estaba en el grupo de chicos de 18 (antes el servicio militar era a los 20 años, pero en ese año salió la ley que empezaba a los 18).

Ingresó en el año 1976 e iba a salir en abril del 77, pero el  16 de marzo fue detenido, nosotros nos enteramos el 22 de ese mes, cuando encuartelan a todos y no los dejan salir del regimiento, él “no viene, no viene”, él venía todos los días a casa, incluso había traído un chico soldado tucumano.  Venían a cenar y a dormir.  El 22 de marzo mi mamá pide una audiencia para saber qué es lo que pasa que él no venía,  de los otros soldados nos llegaban versiones familiares porque estaban encarcelados y no los dejaban salir.

En ese momento el jefe del regimiento era el Coronel Dasso, le dice que lo habían llevado detenido a Paraná y luego trasladado a Villaguay, en ese momento mi mamá le pide por favor que le traigan el cadáver, y él le contesta “usted me está tratando de asesino”.   (continúa) 

 

 

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Testimonio Andres Servin

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

AUSENCIAS . Muestra fotográfica de Gustavo Germano
ARTE VISUAL PARA COMPRENDER LA DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONAS DURANTE LA DICTADURA MILITAR EN ARGENTINA
AUSENCIAS.doc
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