Narrativa 1

Testimonio de Elsa Ramos.  Concordia, agosto de 2008

 

Concordia, 1957.Visita educativa al Frigorífico

 

 Como alumna integrante de un grupo de estudiantes, del último año de la escuela de Comercio Nº 1  “Gerardo Victorín”, hicimos una visita educativa  para observar y ver en el lugar la faena y el proceso de industrialización de la carne en el Frigorífico CAP “Yuquerí”.

Recorrimos las diversas sesiones de la planta: desde la playa (por donde se mataba al animal) hasta el envasado automático y etiquetado, de productos tales como el “picadillo de carne”, “el corned beef” (las latas ya venían cerradas y se las rellenaba por un huequito y luego se las cerraba al vacío)  La visita fue guiada y explicada minuciosamente por personal de la Empresa.

Les dejo una anécdota, recuerdo de aquella época: “el frigorífico”, como se lo llamaba comúnmente, tenía una sirena muy potente que anunciaba la hora de entrada de los  numerosísimos trabajadores y servía a mucha gente de Concordia de despertador. Cuando se oía “la sirena del frigorífico”, como se la llamaba, eran las 5:30 hs de la mañana.  La sirena sonaba también al principio de cada turno de trabajo los cuales eran rotativos. Como se sabe (o sabemos todos los que vivimos esa época)  la planta trabajaba ininterrumpidamente.

 

Las fotografías que les mando fueron tomadas afuera de la planta, algunas en el pequeño andén de la parada del  tren que transportaba a los trabajadores.  A ese tren, comúnmente se lo llamaba “el tren obrero”, también  usaban este medio los vecinos de “Benito Legerén” que lo aprovechaban cuando tenían que venir a Concordia.

 

El día que visitamos la planta nos acompañaba el profesor Aranguren que es el señor que se tapa la cara porque no quería que  le  sacaran fotos.

 

Copia textual de la narrativa enviada por Elsa Ramos a través de la página.  Concordia, agosto 2008.

 

Narrativa 2

El Frigorífico hoy
El Frigorífico hoy

 

Testimonio de : Carlos Miguel Leyes, 58 años.  Julio de 2008.

 

 "En el Frigorífico había mucha unión entre todos los trabajadores pero se tenían que tener muchas precauciones en cuanto al trabajo que hacían y cómo lo hacían, o sea que debían hacerlo bien y esmerarse. 

Los empleados eran controlados en la hora de su entrada y en la hora de salida, y cómo eran desarrollados sus trabajos del día, en tarjetas horarias, que luego eran entregadas al encargado principal del Frigorífico".

Narrativa 3

Testimonio de Laura Marcano, ex empleada.  Concordia, agosto de 2008

 

“Me parece que una manera de conocer más acerca de las décadas del 60 y 70 en la ciudad de Concordia  es analizar  los aspectos laborales, sociales, culturales, políticos, a partir  de diferentes fuentes.

 

    Para principios de la década del 60, el clima de prosperidad y crecimiento económico se reflejaba de manera evidente en la vida cultural.

 

En cuanto al aspecto laboral la construcción de fábricas en la ciudad de Concordia, generó nuevos puestos de trabajos durante estas épocas.

 

   La Citricultura, frigoríficos, molinos arroceros y trigueros, fábricas de aceite de oliva y elaboración de aceitunas, aserraderos, fábrica de maquinaria agrícola, planta de abonos químicos y orgánicos, son los pilares sobre los cuales se basaba el desarrollo agro-ganadero e industrial de la zona.  

 

Diversos establecimientos se dedicaban al procesamiento de fruta fresca y a su industrialización para la obtención de jugos naturales y concentrados, aceites para perfumería, dulces y mermeladas, entre otros productos.

 

Principalmente en el presente texto abordaré una breve historia del frigorífico la CAP, que se encontraba localizado en  el Puerto Yuquerí.

La acción social del Frigorífico: Cuando en Concordia se habla del Frigorífico inmediatamente se tiene la sensación que no solo fue una empresa económica destinada a solucionar la crisis que ya he presentado, sino que se trata de algo más, puesto que la gente añora aquellos tiempos, sus años de trabajo, o aunque no hayan estado allí todos saben que había algo distinto.

Es que en el frigorífico no sólo era importante la producción eficiente de buenas carnes sino que se tenía la clara conciencia de que los hombres que trabajaban en ella y sus familias ocupaban el principal lugar; ellos debían estar capacitados y hacer las cosas bien, para ello se los preparaba, pero también se les ofrecía toda clase de servicios y atención es "que resaltaba el espíritu superior que presidía el desenvolvimiento de la obra".

 

El bienestar y la dignidad del trabajador era su objetivo, concientes que el trabajo no tenía que ser una carga insufrible, y que el objetivo exclusivo de la empresa no era lucrar sino que "revelaban una vocación auténtica por la construcción de un orden económico mejor". Se puede decir que en estos pioneros ya estaba el concepto de calidad total.

 

 

Atención de la salud: La atención de la salud de los obreros y su familia comenzaba por la prevención de accidentes mediante llamativos y eficaces carteles que advertían sobre los peligros y cuidados que debían tener.

El servicio médico y de enfermería siempre presente y dispuesto a atender a los empleados y sus familias proveyéndolos de los medicamento cuando era necesario y tomando los recaudos cuando alguien tenía que ser trasladado para recibir atención especializada. Todos los gastos corrían por cuenta de la empresa.

El servicio odontológico fue una incorporación excelente en un medio donde el cuidado de la dentadura era poco menos que desconocido”

 

    Cuando ingresé al frigorífico tenía 33 años, fue en el año 1976 en plena dictadura militar.  Era aproximadamente a 4 días de cuando cayó el gobierno.

 

 Personalmente aseguro que la Cap-Yuquerí era una planta que a partir de la faena de vacunos los derivados de todo eso se transformaban en materia de exportación.  Existía la molienda de huesos, se fabricaban aceites, grasas, comestibles, latas de conservas como pate de foie  y picadillo, jabón, abono químico  etc.   Así no se perdía absolutamente nada.

Cuando empecé a trabajar había una aproximación de 900 empleados y  recuerdo cuando la planta cerró el 27 de septiembre de 1980, trabajaban 1000 y pico de personas.

Yo estaba en el sector de latas de conservas, donde etiquetaba las latas de picadillos y también latas de  lengüitas de cordero.

Ya una vez llenadas las latas, se les ponían las etiquetas, todo iba por una cinta muy rápido donde se etiquetaban miles de latas por minutos; luego había un punto donde se  iban encajonando.

 Unos de los detalles especiales que teníamos que tener en cuenta era apartar las latas que estaban abolladas  o que no tenían la cantidad suficiente, porque a veces las máquinas no llenaban suficientemente todo.

 Luego me trasladaron al sector  donde se sacaban  las pestañas de la vaca. Se las sacaban para hacer pinceles para pintar. Donde primero se seleccionaban los colores...Eran eso pinceles que son finos y mas caros los que se vendían en esas épocas.

 Después de algunos años me derivaron al Sector de Tripería  (lavado de tripas); era un sector con mucho olor.  Las tripas  pasaban por un caño que tenía agua con mucha presión.

 Para la limpieza  general del frigorífico se utilizaba una manguera con  mucha presión. Eran muy buenas las condiciones de limpieza en todos los sectores.

      Otro detalle que agrego era  la vestimenta que debíamos cumplir donde todos teníamos uniformes: pantalones (azules), chaqueta (blanca), botas de goma, delantal de plástico para no ensuciarse mucho, y una cofia que era muy importante, porque no podía haber ningún pelo suelto.

Mujeres y hombres trabajaban.  A veces a los hombres les tocaba el trabajo más pesado”

Alumna responsable: Verónica Rossi, 3ro. A Humanidades y Cs. Soc.

 

Narrativa 4

 

 Testimonio de Ilda Racedo, 57 años.  Concordia, agosto de 2008.


  “El Frigorífico Yuquerí comienza en el año 1927, cuando los dueños del saladero Fleitas y Nébel que se encontraba ubicado en el ahora barrio "Nebel", sobre margen oeste del Río Uruguay y frente a Salto junto a otros pioneros formaron una sociedad encabezada por Don Benito Legerén, Domingo Yotilar, Orlando Oerteli, Luján Larroca, Bertoni, Ferrari y otros, quien deciden con visión de futuro instalar una fábrica que la denominan Compañía Saladeri y Frigorífica S.A, con la base de carne salada (Charque) y envasada (Corned Beef) y derivados.
  Se eligió ese lugar fundamentalmente porque están aguas abajo del "corralito", un paso del Río Uruguay para de este modo ejercer la navegación.
  Para construir los edificios se contrató una firma de demanda "Dikefot" con buenos antecedentes en la materia (había construido el muelle en el puerto en Salto, río Uruguay) Las obras demandaron 2 años (1927/1928), bajo la dirección del Ingeniero Suburu y Seriana a cargo de las obras.
 

 

 

En el año 1929 comienza la faena de vacunos, matanza diaria de 150 animales ya que se contaba con una pequeña cámara frigorífica para conservar los reses que no habían sido elaboradas en el día.
  El primer gerente fue Don MartinSabajan (uruguayo) acompañado de su equipo de ayudantes: Vicente Beñatera, Guido Mantesdesco, Bentin, Serantes, Aranjo, raba, Cruz, Ducasse, etc., la gran mayoría de nacionalidad uruguaya.

 

 

 

El Frigorífico Yuquerí pasó al poder de la corporación argentina de Productores de Carne en 1941 y de este modo pasó a llamarse Frigorífico C.A.P Yuquerí.
 Los productos  estaban destinados en su mayor parte para exportación;  entre ellos, los más importantes eran: carne congelada y enfriada, menudencias congeladas, corned beef, extractos de carne, tripas, cuero de vacuno, fertilizantes, sub-productos, jabón.
   

Sus índices de producciones anuales eran una muestra elocuente de la influencia que se presentaba para la zona, como así también las inversiones en obras que se realizaron en un mayor progreso de la industria y la modernización del sistema de trabajo, el cual permitió un mayor rendimiento.
 En la década del 70, la exportación era más difícil ya que el negocio con Europa fue decayendo”

 

 

Alumnas responsables: Sofía Macedo; Karen Meza; Adriana Miño; Annelise Peralta. 3° "A" Humanidades y Ciencias Sociales.

Narrativa 5

 

Testimonio de Prof. Raúl Alfredo Cardozo Puentes, llegado a través de la página en abril del 2010

Lo que se comentaba por aquellos tiempos (año 79), era que las autoridades políticas de turno, pretendían que los antiguos dueños o herederos de las acciones de CAP. se hicieran cargo del manejo del frigorífico. Los motivos expuestos por el ministro era que no se podía seguir subvencionándolo; dicho ítem era arrastrado desde la época del general Perón, cabe destacar que primó dicha acción social, antes que dejar la gente sin trabajo.
Yo diría que alguien por ejemplo el sindicato que por aquellos tiempos era fuerte (no sé en la actualidad) y contaba con apoyo provincial y federal.
Un ejemplo las familias tenían su sanatorio lo llamaban “sanatorio de la carne”-, ubicado en pleno centro calle Entre Ríos y Alem. Las atenciones médicas eran gratuitas, tenían plan materno infantil, a los recién nacidos se les proveían de leche en polvo hasta el año y a la madre atención gratuita (año 77)  La ubicación del sindicato era calle San Martín e/ Alvear y C. Veiga - frente a la radio.
Antes de comenzar las clases, el sindicato les regalaba a los hijos de los afiliados guardapolvos y demás elementos indispensables para el comienzo de clases.
Pero por otro lado debería de haberse ingeniado alguna salida diferente. Quiero decir formar una sociedad anónima, una cooperativa etc. Tengamos en cuenta que, la parte empresarial estaba armada, y se tenía lo mas importante, el personal especializado, compradores de haciendas, las instalaciones, las maquinarias, el lugar estratégico, clientes potenciales como era por aquel entonces Israel, entre otros. Y algo que nadie ha dicho hasta ahora, se contaba
con diez potreros o sea 1000 hectáreas de campo.
Hoy a la distancia yo diría capital más que suficiente para negociar y continuar con la fábrica y no dejar alrededor de 1500 almas en la calle, sin posibilidad de otro trabajo, la única oportunidad era emigrar y yo creo que no solo teníamos por aquellos años la problemática del totalitarismo político sino, que también la problemática del avestruz; esconder la cabeza y dejar que todo pase.
Mi comentario quizás sea un poco acido para la otra parte; pero jamás para el personal que trabajaba allí. Muchas veces hemos escuchado “no opines de tal o cual cosa sino sabes”, pero el gusto amargo que tengo, cada vez que se toca el tema del frigorífico es al menos para mi, (ex empleado) como mínimo, indignante.
Todos sabemos la cantidad de palabras que se han escrito con respecto al valor en si, de la vida, la del ser humano, la de la familia, la del terruño, esa tierra que han pisado durante años nuestros mayores, el trabajo, las lágrimas, el abandono. Porque, señores, ustedes pónganse en el lugar de 1500 almas, las cuales durante muchos años vivieron respetando, con su trabajo, también añorando ese imponente lugar, lugar que en muchos casos les servía no solo de trabajo y sustento sino de hogar, puesto que vivían en sus alrededores, tierras cedidas generosamente por el frigorífico, y no solo eso, se los proveía en forma gratuita de agua potable y también energía eléctrica. Esto sería el tema ideal, como trampolín, ganador en las urnas de cualquier aspirante a político, en la actualidad puesto que si basara su discurso en crear trabajo y darle a esos empleados terreno, agua y luz gratis .......???
Bueno; pero no se dio.
No tuvimos a nadie con poder de grandeza, ya sea empresarial o sindical que proponga
no cerrar y seguir manteniendo semejante fuente de trabajo.
La última vez que fui a Concordia pasé por El Martillo, zona donde yo compré por aquel
entonces para vivir cerca del frigorífico. Vi la estación de servicio ...... y me dije
“pensar que allí en lo que era la playa, había hasta veinte o treinta camiones” Transfrigo”
o” Bruno” esperando para cargar, camiones baqueros etc. hoy es historia.
Para concluir con mi relato: yo diría que la moraleja sería la historia verdadera la protagoniza la gente común, los que ponen el hombro, para trabajar todos los días, para seguir adelante contra vientos y mareas, los que no le debemos nada a ninguna corporación y, estoy seguro que, al final de nuestros días, como lo hacen los buenos cristianos. Llegaremos victoriosos y con el alma limpia, ... a la tierra prometida!!!
Reflexiones de;
un ex empleado de Cap yuquerí
Prof. Raúl Alfredo Cardozo Puentes